jueves, 11 de octubre de 2012

COMO UN NIÑO

No menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre… El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido… No es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.Mateo 18:10-14.
Jesús enseñaba en medio de una multitud cuando le trajeron unos niños, pero sus discípulos trataban de alejarlos de él. Entonces Jesús, indignado, exclamó: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14). ¡Qué amor y cuidados manifestaba el Señor para con todos los niños! Él no quiere que los despreciemos ni que los dejemos de lado. Desde muy pequeños son beneficiarios de la obra de redención. Jesús vino para salvarlos, y si la muerte los sorprende antes de que hayan alcanzado la edad de la responsabilidad, van a Jesús, incluso si sus padres son incrédulos, paganos o idólatras. Este es un verdadero consuelo para una familia cristiana que ha perdido un pequeño.
La edad de la responsabilidad obviamente no es la misma para todos. Dios es el que juzga con perfecta justicia. Desde muy temprano algunos niños son conscientes de su estado de pecado y culpabilidad ante Dios; en cambio otros tardan más en comprender que son pecadores y que Jesús murió por ellos.
Los ojos del Señor están sobre ellos desde su concepción (Salmo 139:16). Él los pone como ejemplo de confianza (Mateo 18:3-4), de alabanza (Mateo 21:16). Les revela sus secretos (Mateo 11:25). El buen Pastor cuida especialmente a los corderos del rebaño (Isaías 40:11).

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿TENEMOS SED?

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti.Salmo 63:1.
Derramaré aguas sobre el sequedal.Isaías 44:3.
Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). Estas palabras fueron pronunciadas por Jesús ante una gran multitud durante una fiesta religiosa en Jerusalén. El Salvador del mundo llevaba entonces, como lo hace aún hoy, la buena nueva de salvación. Quizás usted sienta una sed que hasta ahora nada ha podido saciar… sed de paz, de amor, de seguridad. A usted precisamente se dirige este llamado de Jesús.
Una mujer, insatisfecha con su vida, dijo un día a Jesús: “Dame esa agua, para que no tenga yo sed” (Juan 4:15). Quería recibir el “don de Dios” ofrecido por aquel que acababa de decirle: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. Entonces, no pudiendo esconder nada a Jesús, quien conocía su vida, tuvo que reconocer la verdadera razón de su sed espiritual: ¡había pecado! Después de este encuentro, que transformó su vida, fue a decir a los habitantes de su ciudad: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho” (4:29).
Sí, acudir a Jesús para reconocer y confesar sus pecados es ir a la fuente del agua de la vida. Ir a él es creer en su sacrificio que borra los pecados y purifica la conciencia del creyente. A todos los que depositan su confianza en él, Jesucristo les da alegría y paz desde ahora. Leamos la Palabra de Dios, la Biblia, y así seremos alimentados, refrescados. “Mi alma tiene sed de ti… será saciada mi alma… Está mi alma apegada a ti” (Salmo 63:1, 5, 8).

martes, 9 de octubre de 2012

UNA INSPIRACION

Sin profecía el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado.Proverbios 29:18.
La Biblia nos habla de hombres que tuvieron una relación especial con Dios. Son estos “santos hombres de Dios (quienes) hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). Dios habló y reveló sus pensamientos a través de ellos. Estas palabras, profecías y revelaciones fueron consignadas en la Palabra escrita de Dios, la Biblia. La feliz condición de un hombre en la tierra es que conozca esta Palabra y la obedezca. Ella me hace ver las cosas como Dios mismo las ve.
Sin una relación personal con la Biblia, sólo puedo dirigirme según mi propia conciencia, y muchas veces la experiencia ha demostrado que la conciencia no es fiable si no tiene un criterio justo. Todo hombre nace con un sentido espiritual deficiente, porque está marcado por el pecado que lo separa de Dios. Por naturaleza estamos muertos en nuestros pecados (Efesios 2:1). Pero Dios no quiso dejarnos en ese estado: “¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia, para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad…?” (Proverbios 22:20-21).
Al leer la Biblia descubrimos que Dios nos ama y lo demostró enviando a la tierra a su único Hijo, Jesús, para expiar nuestros pecados. Dios nos da su gracia y nos instruye para que dejemos de equivocarnos. Si en cuanto a temas concretos como el matrimonio, la familia o el trabajo la Palabra de Dios nos aporta una gran luz, cuánto más ilumina la perspectiva de nuestro futuro eterno. Experimentar una verdadera relación con Dios es un descubrimiento maravilloso.

lunes, 8 de octubre de 2012

¿Hay un medico en la sala?

En toda angustia de ellos él (el Señor) fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad.Isaías 63:9.
El espectáculo fue interrumpido bruscamente y alguien preguntó: ¿Hay un médico en la sala? El breve silencio que siguió tradujo la conmoción de los asistentes. Luego continuó el espectáculo, borrando muy pronto el malestar que esta interrupción había causado. La mayoría, sin duda, se preguntó qué había sucedido, pero rápidamente la presentación volvió a comenzar y el incidente fue olvidado. Sin embargo la enfermedad, o quizá la muerte, se habían presentado en ese teatro. ¡Pero eso sólo concernía a otro, no a mí!
Estamos tan centrados en nosotros mismos que a menudo los problemas de los demás nos son indiferentes. Pero eso no debería ser así, sobre todo en los creyentes. Jesucristo nunca fue indiferente ante la miseria. Si leemos los primeros capítulos del evangelio según Marcos, lo vemos alimentar a las multitudes hambrientas, sanar a los enfermos, sin tomarse nunca un momento de descanso; siempre estaba disponible para llevar el consuelo a quienes encontraba a su paso.
Si usted se halla en un estado de malestar físico o espiritual, sepa que Jesús también se interesa en usted y que ninguna circunstancia de su vida le es indiferente. Así como pudo responder a todas las tristezas cuando vivía en la tierra, ese médico divino también puede hacerlo hoy desde el cielo. Dígale simplemente, en oración, que lo necesita. ¡Él jamás dejará de responderle!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

COMO RENOVAR SUS FUERZAS



Dios… da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas… Los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.Isaías 40:28-31.

Muchos campeones deportivos hacen soñar a la juventud. En el mundo de la Fórmula 1 el brasileño Ayrton Senna, tres veces campeón del mundo y quien obtuvo 41 victorias en los Grandes Premios, fue considerado como el mejor de su generación. Pero a la edad de 34 años, en la cumbre de su carrera, su vida se detuvo brutalmente, mientras competía en el Gran Premio de San Marino en 1994.
Poco antes, Ayrton Senna había declarado a un periodista su fe en Dios y le había dicho que él nunca se separaba de su Biblia, la cual leía cada día. «Esta lectura cambió mi vida. Encontré la solución a mis problemas. Creo en Dios, él es quien tiene el control de toda mi vida». Después de la tragedia, su Biblia fue encontrada en su maleta. El pasaje de Isaías 40:28-31 estaba subrayado.
Seguro que ese campeón, al igual que todos nosotros, pasó por momentos de desánimo. ¿Cuál fue su recurso? Poner la mirada en Dios, quien “da esfuerzo al cansado”. Confiar en Dios y esperar en él cada día, en medio de las dificultades cotidianas, es realmente renovar las fuerzas. Abandonarse a Dios y escuchar lo que quiere decirnos es volver a encontrar la energía para afrontar una situación que se nos escapa de las manos. Entonces la paz reemplaza al pánico o a la rebelión. “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (Isaías 30:15).

lunes, 16 de enero de 2012

LUCAS 13: 18-30 LLAMADOS A TRANSFORMAR LA NACIÓN

RESUMEN
Ante la alegría del pueblo por las maravillas que Jesús hacia, el señor cuenta dos cortas parábolas para explicar que lo que veían era solo el comienzo de algo que crecería hasta ser muy grande.
La historia nos muestra que un siglo y medio después el mundo civilizado de aquel entonces había sido impactado y transformado por el cristianismo;con el tiempo la historia humana se dividió antes y después de Cristo; y los principios y valores enseñados por ese humilde carpintero de Galilea han inspirado los códigos morales de casi todo el mundo.
Finalmente ante la pregunta:Son Pocos los que se salvan?, Jesús les dice:" Esforzaos a entrar por la puerta angosta"; indicando que la salvación no es fácil, sino costará esfuerzo y serán los menos que se salven. Y por medio de otra parábola les exhorta a entrar mientras la puerta está abierta;es decir, mientras el evangeliosea predicado. Una vez se hagan. ¡Solemne advertencia!

¿COMO LO APLICO?
La parábolade la semilla de mostaza nos anima a mirar la iglesia, no dentro del marco estrecho de nuestra propia congregación o denominación, sino en el marco de la iglesia universal, que ha crecido y seguirá creciendo hasta constituirse en el gran Reino de Dios, ¡invencible y eterno! Iglesia que ha sido llamada a influenciar y transformar vidas, cultura y naciones.

martes, 3 de enero de 2012

LUCAS 13:1-17, TIEMPOS DE ARREPENTIMIENTO

RESUMEN
El tono de las palabras del Señor va haciéndose paulatinamente´más solemne, advirtiendo a sus oyentes que ya es hora para el arrepentimiento, y que el tiempo se va acortando para Israel.
Cuando le mencionan que unos galileos fueron asesinados cruelmente por orden de Pilato, inmediatamente corrige un concepto equivocado que existía aun hasta hoy: Que la muerte tan terrible les había sobrevenido por se mas pecadores que los demás. Jesús o dice: todos son pecadores y necesitan arrepentirse.Aquellos que sufren accidentes. Aquellos que sufren accidentes, o enfermedades mortales, o les ocurre alguna otra desgracia, no es necesariamente porque Dios los esté castigando por algún pecado muy grave.
Si hay dolor sufrimiento y muerte en la tierra, es porque la humanidad en su conjunto pecó Adán y está bajo el juicio de Dios, tal como lo explica Pablo en Ro. 5:12-21. Por eso les dice que todos tienen que arrepentirse; no para evitar desgracias en la vida, que siempre puede ocurrir; sino para ser reconciliados con Dios, asegurar su destino eterno y evitar el sufrimiento eterno en el infierno más terrible que cualquier sufrimiento actual.

¿COMO LO APLICO?
Este pasaje nos enseña dos lecciones muy importantes: primero, no juzgar facilmente a las personas que están pasando por una situación difícil -especialmente creyentes- acusándolos de estar en pecado porque añadimos dolor a su dolor. Segundo, cuidarnos en la envidia y de la critica malsana, que causan dolor al corazón de Dios.