• Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien… Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo. – Romanos 8:28-29.
Cuando se extrae un bloque de mármol de una cantera, todavía es impropio para cualquier uso. El escultor deberá trabajar mucho tiempo empleando múltiples herramientas para dar forma a una obra de arte.
¡Con nosotros ocurre de igual manera! Cuando creemos en el Señor Jesús como nuestro Salvador, somos semejantes a ese bloque deforme. Dios se ocupa de nosotros y, mediante diversos instrumentos, nos da forma según su deseo. Emplea su Palabra para instruirnos, pero también utiliza las circunstancias de la vida y especialmente las pruebas, tales como la enfermedad, un accidente, un fracaso escolar, profesional o sentimental… Todo está a su disposición para ese fin. Las herramientas de Dios a menudo causan dolor, pero nunca olvidemos que su mano es la que las maneja.
Sabemos que nada ocurre por casualidad, que Dios controla todo. Su poder ilimitado está al servicio del bien de sus hijos. ¡Qué tranquilidad debería darnos este pensamiento cuando pasamos por la prueba!
¿Y cuál es el objetivo que Dios persigue? Así como un escultor tiene ante sí un modelo, el cual se esfuerza en reproducir en la piedra, Dios tiene un modelo propio: su Hijo, el hombre perfecto. Quiere reproducir en nosotros sus caracteres, hacer que al igual que él nos volvamos pacientes, humildes, obedientes, caritativos… y él se toma su tiempo para producir ese resultado en la vida de usted y en la mía.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
viernes, 2 de noviembre de 2012
Extranjero.
• Conforme a la fe murieron todos éstos… confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. – Hebreos 11:13.
• Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. – Filipenses 3:20.
Abraham, llamado por Dios a salir de su país para ir a Canaán, expresó claramente a los que lo rodeaban que él no era de ellos: “Extranjero y forastero soy entre vosotros” (Génesis 23:4). Al igual que Abraham, hoy los creyentes son extranjeros en un mundo que crucificó a su Señor. Su verdadera patria está en el cielo donde, por su obra en la cruz, Jesús les ha asegurado un lugar.
¿Cómo se comporta un extranjero que ama su patria? No pasa desapercibido, pues su conducta, su mentalidad y sus costumbres lo delatan. Habla de su país, desea que los demás conozcan sus atractivos, defiende sus intereses, desea volver regularmente.
Amigos creyentes, podemos trasladar todo esto al plano espiritual. Hablando de los suyos al Padre, Jesús dijo: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14). ¿Manifestamos esto en nuestra forma de vivir? O, por el contrario, ¿a veces tratamos de actuar como los demás, quizá por miedo a ser rechazados? ¿Somos esos fieles embajadores de Cristo, siempre listos para hablar de nuestro Salvador y suplicar a los que nos rodean que se reconcilien con Dios? (2 Corintios 5:20). En otras palabras, ¿esperamos fervientemente el día en que el Señor venga a buscarnos y nos lleve a nuestra patria celestial, la casa del Padre?
• Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. – Filipenses 3:20.
¿Cómo se comporta un extranjero que ama su patria? No pasa desapercibido, pues su conducta, su mentalidad y sus costumbres lo delatan. Habla de su país, desea que los demás conozcan sus atractivos, defiende sus intereses, desea volver regularmente.
Amigos creyentes, podemos trasladar todo esto al plano espiritual. Hablando de los suyos al Padre, Jesús dijo: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14). ¿Manifestamos esto en nuestra forma de vivir? O, por el contrario, ¿a veces tratamos de actuar como los demás, quizá por miedo a ser rechazados? ¿Somos esos fieles embajadores de Cristo, siempre listos para hablar de nuestro Salvador y suplicar a los que nos rodean que se reconcilien con Dios? (2 Corintios 5:20). En otras palabras, ¿esperamos fervientemente el día en que el Señor venga a buscarnos y nos lleve a nuestra patria celestial, la casa del Padre?
jueves, 1 de noviembre de 2012
El Evangelio.
• ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual (fue) anunciada primeramente por el Señor. - Hebreos 2:3.
El Evangelio, palabra que literalmente significa «buena noticia», es presentado en la Biblia bajo diferentes aspectos:
“El evangelio de Dios… acerca de su Hijo” (Romanos 1:1, 3) tiene su fuente en Dios mismo y se concentra en una persona, su Hijo Jesucristo, enviado para buscar y salvar a los que estaban perdidos. ¡Qué buena noticia!
“El evangelio de vuestra salvación” (Efesios 1:13) recuerda a cada uno la necesidad de recibir esta buena noticia para ser liberado del juicio que sigue a la muerte.
“El evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24) se dirige a los culpables que merecen la condenación eterna, a quienes Dios ofrece gratuitamente su gracia, su perdón. ¡Noticia de importancia vital!
“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Sólo el poder divino puede salvar a pecadores incapaces de escapar por sí mismos a su condición de perdición. ¡Grata noticia!
“El glorioso evangelio del Dios bendito” (1 Timoteo 1:11), esta buena noticia, no sólo nos aporta la gracia, sino que también nos prepara para la felicidad y la gloria venideras.
“El evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4) nos recuerda que la gloria preparada para aquel que cree es la de Cristo resucitado y coronado de honor en el cielo. ¡Qué gloriosa noticia!
¡Que nadie rechace una noticia tan buena!
“El evangelio de Dios… acerca de su Hijo” (Romanos 1:1, 3) tiene su fuente en Dios mismo y se concentra en una persona, su Hijo Jesucristo, enviado para buscar y salvar a los que estaban perdidos. ¡Qué buena noticia!
“El evangelio de vuestra salvación” (Efesios 1:13) recuerda a cada uno la necesidad de recibir esta buena noticia para ser liberado del juicio que sigue a la muerte.
“El evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24) se dirige a los culpables que merecen la condenación eterna, a quienes Dios ofrece gratuitamente su gracia, su perdón. ¡Noticia de importancia vital!
“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Sólo el poder divino puede salvar a pecadores incapaces de escapar por sí mismos a su condición de perdición. ¡Grata noticia!
“El glorioso evangelio del Dios bendito” (1 Timoteo 1:11), esta buena noticia, no sólo nos aporta la gracia, sino que también nos prepara para la felicidad y la gloria venideras.
“El evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4) nos recuerda que la gloria preparada para aquel que cree es la de Cristo resucitado y coronado de honor en el cielo. ¡Qué gloriosa noticia!
¡Que nadie rechace una noticia tan buena!
miércoles, 31 de octubre de 2012
El Mundo Invisible
• ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? – Hebreos 1:14.
• No quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. – 1 Corintios 10:20.
Vivimos en un universo tan complejo que gran parte se escapa a nuestra mirada. ¡Cuántas galaxias, estrellas y planetas que jamás veremos! Y en lo infinitamente pequeño no podemos imaginar las miles de células y átomos que conforman nuestros cuerpos y el mundo entero.
Ocurre lo mismo con el mundo de los espíritus: Dios también creó una multitud de seres espirituales invisibles, es decir, los ángeles. Los envía “para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Hebreos 1:14). Los ángeles santos, en quienes no hay ningún rastro de mal, están en la presencia de la gloria de Dios. Lo alaban sin cesar y cumplen gozosos su voluntad.
La Biblia también dice que algunos ángeles se rebelaron contra Dios: los demonios. El más poderoso de ellos es el diablo, llamado Satanás. Los demonios tratan de extender el mal en el mundo: incitan a los hombres a odiar a Dios, a la discordia y a la destrucción. Pero su poder no es nada ante el todopoderoso amor de Dios. Son como perros feroces encadenados que tratan de morder a todos los que se acercan; por ejemplo, a los que practican la magia, el espiritismo o las religiones satánicas. Si usted ha tenido algún contacto de ese tipo, confíeselo al Señor Jesús, quien lo liberará porque venció a Satanás en la cruz.
Toda la vida de Jesús, su muerte y su resurrección, son la demostración de que Satanás y sus ángeles fueron vencidos.
• No quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. – 1 Corintios 10:20.
Ocurre lo mismo con el mundo de los espíritus: Dios también creó una multitud de seres espirituales invisibles, es decir, los ángeles. Los envía “para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Hebreos 1:14). Los ángeles santos, en quienes no hay ningún rastro de mal, están en la presencia de la gloria de Dios. Lo alaban sin cesar y cumplen gozosos su voluntad.
La Biblia también dice que algunos ángeles se rebelaron contra Dios: los demonios. El más poderoso de ellos es el diablo, llamado Satanás. Los demonios tratan de extender el mal en el mundo: incitan a los hombres a odiar a Dios, a la discordia y a la destrucción. Pero su poder no es nada ante el todopoderoso amor de Dios. Son como perros feroces encadenados que tratan de morder a todos los que se acercan; por ejemplo, a los que practican la magia, el espiritismo o las religiones satánicas. Si usted ha tenido algún contacto de ese tipo, confíeselo al Señor Jesús, quien lo liberará porque venció a Satanás en la cruz.
Toda la vida de Jesús, su muerte y su resurrección, son la demostración de que Satanás y sus ángeles fueron vencidos.
martes, 30 de octubre de 2012
El Viejo Corredor
• ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. – 1 Corintios 9:24-25.
• Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. – Filipenses 3:13-14.
«Vivíamos en Marruecos; fue allí donde me halló el Señor. ¡Me gustaba participar en las carreras; estaba orgulloso de ser siempre el primero y de tener muchas copas! Pero cierto día, en una competencia, no lograba adelantar al que estaba delante de mí. Al ver la meta hice un esfuerzo descomunal y llegué primero… al tiempo que me desplomaba.
Durante el largo período que pasé en el hospital, mi madre me leyó en la Biblia un versículo que habla de las coronas. Cuando quedé solo me puse a reflexionar en estas dos expresiones: “corona corruptible”… “corona incorruptible”. En la siguiente visita de mi madre le dije: –¡Comprendí! Ayer corría tras las coronas que pasan, pero hoy quiero correr por una corona eterna, siguiendo a Jesús!»
Cuando salió del hospital, nuestro amigo se dedicó a llevar el Evangelio. Recorrió las carreteras de Marruecos, Argelia y más tarde de Francia. Hoy continúa su obra en una residencia de ancianos, distribuyendo calendarios. ¡Qué corredor incansable para seguir a Jesús!
• Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. – Filipenses 3:13-14.
Durante el largo período que pasé en el hospital, mi madre me leyó en la Biblia un versículo que habla de las coronas. Cuando quedé solo me puse a reflexionar en estas dos expresiones: “corona corruptible”… “corona incorruptible”. En la siguiente visita de mi madre le dije: –¡Comprendí! Ayer corría tras las coronas que pasan, pero hoy quiero correr por una corona eterna, siguiendo a Jesús!»
Cuando salió del hospital, nuestro amigo se dedicó a llevar el Evangelio. Recorrió las carreteras de Marruecos, Argelia y más tarde de Francia. Hoy continúa su obra en una residencia de ancianos, distribuyendo calendarios. ¡Qué corredor incansable para seguir a Jesús!
lunes, 29 de octubre de 2012
“¿Me Amas?”
• Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo… Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?… Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. - Juan 21:15-17.
Esta quizá sea la única pregunta que Jesús nos hace en algunos momentos cruciales de nuestra vida. Se la hizo insistentemente a su discípulo Pedro tres veces. Pedro había negado tres veces a su Señor y tenía un peso en la conciencia; pero Jesús quería liberarlo de ese peso y restaurarlo ante todos para que tuviese una relación sin sombras con Él.
Pedro respondió dos veces: “Tú sabes que te amo”. Y la tercera vez, sondeado en lo más profundo de su ser, precisó: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Su respuesta era como una voz de amor que salía de un corazón quebrantado. Cuando depositamos nuestra confianza en Cristo, el único que en verdad nos conoce, entonces empezamos a amar realmente.
La pregunta: “¿Me amas?” era como un nuevo llamado a la fidelidad de su discípulo para animarlo a seguirle. Luego Jesús dijo a Pedro: “Sígueme” (v. 22). Esto es lo que Jesús también nos dice cada día. Simplemente debemos seguir las pisadas de Jesús, teniendo una total confianza en su amor, que nunca cesará. No es tiempo de dudar, sino de mirar hacia adelante, hacia él, para seguirle, aferrados a él.
Alguien comentó de la siguiente manera ese último “sígueme” de Jesús: «No mires más hacia atrás… Mira a Aquel que te conduce. No mires atrás, allá de donde te quiere sacar… Aquel que te conduce va delante de ti… Ama a aquel que te guía. ¡Síguele!».
Pedro respondió dos veces: “Tú sabes que te amo”. Y la tercera vez, sondeado en lo más profundo de su ser, precisó: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Su respuesta era como una voz de amor que salía de un corazón quebrantado. Cuando depositamos nuestra confianza en Cristo, el único que en verdad nos conoce, entonces empezamos a amar realmente.
La pregunta: “¿Me amas?” era como un nuevo llamado a la fidelidad de su discípulo para animarlo a seguirle. Luego Jesús dijo a Pedro: “Sígueme” (v. 22). Esto es lo que Jesús también nos dice cada día. Simplemente debemos seguir las pisadas de Jesús, teniendo una total confianza en su amor, que nunca cesará. No es tiempo de dudar, sino de mirar hacia adelante, hacia él, para seguirle, aferrados a él.
Alguien comentó de la siguiente manera ese último “sígueme” de Jesús: «No mires más hacia atrás… Mira a Aquel que te conduce. No mires atrás, allá de donde te quiere sacar… Aquel que te conduce va delante de ti… Ama a aquel que te guía. ¡Síguele!».
domingo, 28 de octubre de 2012
Testimonio de los Escritores de la Biblia.
• Oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. – Isaías 6:8.
• Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. – 2 Pedro 1:21.
Querido lector, ¿ha leído los evangelios, en los cuales Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos transmiten las palabras mismas de Jesús, Dios hecho hombre?
• Nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. – 2 Pedro 1:21.
Dios, en su bondad hacia los hombres, no quiso asustarlos ni impresionarlos revelándose a ellos. No se manifestó directamente con toda su majestad y grandeza, pues el ser humano no puede concebir tal infinito ni soportar tal visión. Entonces escogió revelarse a través de hombres que tenían sus necesidades, preguntas, angustias. Por eso la Biblia contiene numerosos relatos de la vida cotidiana. Dios quiso que personas de horizontes muy diferentes y de todas las clases sociales mostraran el camino que siguieron para llegar a él. El testimonio dado por esos escritores es enriquecedor debido a su simplicidad y forma directa, a la cual el hombre moderno no puede ser insensible.
Pero además de exponer lo que experimentaron, los escritores de la Biblia afirman claramente que hablan de parte de Dios. Recibieron por revelación un mensaje y nos lo transmitieron como fieles profetas. Muchas veces leemos: “el Señor habló”, “Dios dice”, y otras expresiones parecidas. El mismo Dios, a través de diferentes escritores, habló para revelar sus pensamientos y dar a conocer su voluntad.Querido lector, ¿ha leído los evangelios, en los cuales Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos transmiten las palabras mismas de Jesús, Dios hecho hombre?
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